martes, mayo 19, 2015
lunes, abril 20, 2015
El rating ya no mide: el complejo momento de la industria televisiva.
El
formato tradicional de televisión tiene una fuga masiva y progresiva hacia el streaming en
las plataformas digitales. La forma de ver televisión está cambiando para
siempre.
Lo que ya es evidente y que está pasando es que
las redes sociales y las segunda y terceras pantallas llegaron para quedarse y
tienen un gran impacto en cómo la gente
ve televisión. Quizás no van a reemplazar la manera tradicional de cómo se
consume televisión, pero ahora la gente tiene más opciones para verla. En 2015
los medios tradicionales, si bien siguen siendo por mucha distancia los más
usados, están perdiendo terreno rápidamente, frente a los medios virtuales.
¿Por qué? Porque no se requiere de un
calendario estático. Los usuarios de las temporadas no deben esperar una semana
para ver una serie. Lo ven el día y hora que ellos deciden. Los contenidos
están siempre y en cualquier momento.
La debilitación progresiva de la forma de ver
televisión tradicional se debe al ingreso de nuevos actores, como los servicios
de streaming, debido a la masificación de las tabletas y los celulares, que
permiten un mayor control al usuario para reproducir contenidos y de ese modo es
la persona la que determina ahora el dispositivo que va a ocupar.
La industria del streaming ha avanzado a
grandes pasos y da libertad para que diversos actores lleguen a los
consumidores de televisión. La rapidez con que avanzan los contenidos
audiovisuales en la web es el principal problema que enfrenta la televisión
actualmente, incluso la TV digital. Un tema es la calidad de imagen pero
también lo es la oportunidad de ver los contenidos donde la audiencia elija
cuando y como se expone a una pantalla. La televisión ahora compite con los
contenidos streaming. Y va perdiendo la batalla.
Veamos. Las nuevas generaciones están
desencantadas con la televisión: el 33% de los jóvenes entre 14 y 17 años ya no
ve contenidos en el tradicional televisor y prefiere las tabletas y celulares,
según una encuesta en 24 países. (Fuente: Accenture-2014). La televisión ha
experimentado un descenso uniforme superior al 10% en espectadores de casi
todas las edades en todo el mundo en los últimos años. En 2014 perdió un 13% en
programas, películas y un poco menos en deportes.
Por otra parte, en otro estudio se indica que
el 77% de las personas ve televisión tradicional periódicamente. Pero…en 2011
lo declaraba el 83%, año en que el 61% decía ver streaming, contra el 75% que lo
hace ahora. (Ericsson-2014). Si vemos la realidad en Chile nos encontramos con
esta información de GfK Consumer Choices. En 2014 el 96% de los jóvenes entre
18 y 24 años reconoció ver TV al menos una vez a la semana. Este año la cifra
cayó a 86%.
En América Latina existen más de 130 servicios streaming
con una biblioteca de más de 110.000 títulos entre películas y series. En
Chile, la adopción de servicios streaming indica que el 9% de los chilenos está
suscrito a algún sitio, el triple de 2013. Como dato: Netflix, servicio de streaming,
tiene 62 millones de suscriptores y siguen sumando miles de personas
diariamente. Y ya viene HBO GO. También está Sling TV, que es la pionera en
ofrecer canales de televisión tradicional por internet, en respuesta a la baja
sostenida de este formato, por un previo pago (por ahora sólo disponible en USA). En esta
línea está Sony y pronto Apple también.
Para tener en cuenta, producir contenidos para
la televisión se resume en los “four any”:
1. Any
content:
cualquier contenido
2. Any
device:
cualquier dispositivo
3. Any
time:
en cualquier momento
4. Any
whwere:
en cualquier lugar
En esos conceptos se basa la televisión ahora. El
rating ya no sirve porque la gente ve la televisión de otra manera y en otras
plataformas y si los algunos canales de TV todavía hacen su programación en base a ello, están
viviendo en el pasado. Es necesario
buscar la manera de agregar estás nuevas formas de audiencia y de consumo a las
mediciones que se realizan para saber si efectivamente las personas están viendo los contenidos programados.
viernes, abril 17, 2015
La publicidad: en la prehistoria del siglo XXI
"Ad-Recommenders" los nuevos pregoneros
Todo tiene un ciclo en la vida y la publicidad tal
como la conocemos hasta hoy está terminando el suyo y ya se encuentra en su etapa de obsolescencia. Se
está iniciando una nueva era y otra vez estamos en la prehistoria pero de una nueva
forma de publicidad. Terminando una etapa y empezando otra.
Recordemos un poco.
La publicidad comenzó hace miles de años con un papiro egipcio que anunciaba la
pérdida de un esclavo en Tebas, hasta el aparador romano, rústicamente
enclavado en piedras, donde se colocaban los objetos que había que venderse, y
que constituye el más remoto precedente del concepto moderno de escaparate, pasando por la extensa
gama de rótulos y muestras que en tiempo de Pericles se realizaban en Atenas a
base de cartón piedra y pintura roja sobre las paredes
En Babilonia, los
vendedores pregonaban sus productos a viva voz, eran pregoneros y heraldos a
sueldo, que por las calles y plazas recomendaban adquirir calzados u otros
productos. En la Antigua Roma, bajo los pórticos del Argiletus, la calle de los
libreros, se colocaban carteles que recomendaban libros que eran escritos en
papiros, pergaminos, planchas de cera o anuncios grafiados en papel. Se usaban
tableros anunciadores para designar tiendas y almacenes de varios tipos y
clases. Las viñaterías se reconocían por el símbolo de la vid, de donde viene
el famoso y dudoso: " el buen vino no necesita vid".
De todas formas la
publicidad más común en las antiguas civilizaciones hebrea, griega y romana fue la publicidad “gritada”.
Era una verdadera institución. Pregoneros públicos hacían sus transacciones,
proclamando nuevos artículos de venta, igual que las noticias de sucesos
corrientes. También existía una costumbre romana de pulir y blanquear un sitio
de sus paredes en donde grababan o escribían anuncios. Por otra parte se
utilizaban tablillas hechas de terracota para los avisos, los ejecutaban
escultores con leyendas y figuras en relieve. Estos se colocaban en las paredes
o suspendidos de los frontis de los edificios.
Existía toda una
simbología de anuncios y carteles escritos para los concursos gladiatorios,
exhibiciones atléticas, sitios para rentar, artículos perdidos y hallados, y
los méritos de algún candidato a un puesto público. En Pompeya, se encontraron
algunos anuncios o letreros que son notablemente parecidos a las columnas de
anuncios clasificados de los diarios
modernos con temas como los festejos deportivos y los espectáculos teatrales,
pero también algunos distintos, que traducidos del latín original, decían, por
ejemplo, lo siguiente:
“Se renta. A partir
del primer día de Julio próximo. Tiendas con flores encima, bellas habitaciones
superiores y una casa en Manzana de Arius Pollio, propiedad de Gnaeus Marius.”
“Hagan edil a
Publius Furius, se lo pido, es un buen hombre.”
“De esta tienda ha
desaparecido una cacerola de cobre. Cualquiera que la regrese recibirá 65
sextercios. Si se entrega al ladrón recibirá una recompensa adicional.”
Los característicos
rótulos y pregoneros que anunciaban los
productos y que gritaban también unas especies de jingles para la venta de
esclavos, animales y las tradicionales
luchas, persistieron durante largo tiempo. La publicidad, ya se había
convertido en algo tan esencial, que se continuó de viva voz.
¿Esta historia le
suena parecida a algo? ¿No cree usted que es lo mismo que se hace hoy en las redes sociales? Ahora las cibernautas son
los pregoneros y recomendadores de publicidad y productos. Como
decía anteriormente, la
publicidad está volviendo a sus orígenes, de la mano de Internet y las Redes
Sociales. Solo que ya no es presencial como antes sino que virtual.
Los antiguos pregoneros. ¿Qué hacían? Anunciaban alguna mercancía o
servicio a a gritos por la calle: "los niños levantaban la cabeza al oír
el pregón del heladero o de la vendedora de frutas.". Eran un anunciante o avisadores oficiales
de una noticia o un hecho que se hacía en voz alta por un funcionario del
ayuntamiento en un lugar público para que sea conocida por todos: "el
alguacil leyó el pregón en la plaza del pueblo”. ¿Para qué? Para Recomendar o anunciar. Aconsejar a alguien sobre lo que puede o lo que
debe hacer por su propio bien o en su propio beneficio. Encargar o encomendar a
alguien que se ocupe o se haga cargo de una persona o de una cosa:
"recomendar un negocio." Eso mismo se hace hoy a través de las redes
sociales. Dos
palabras que lo definen: pregoneros y recomendación.
Para los tiempos que vivimos a las nuevas
generaciones digitales yo les llamaré: “ad-recommenders”, es decir, son los “nuevos publicistas”, que comentan y
difunden lo mejor del mercado y por otro lado también critican la falta de
calidad. La difusión ahora la
hacen las personas y no las agencias porque para la gente los mensajes
publicitarios ya no son creíbles por tratarse de una comunicación intencionada,
al ser pagada.
Esta cambio a una nueva etapa trae como
consecuencia que en el futuro la publicidad estará basada en la creatividad, porque si el mensaje
publicitario es altamente creativo y emocionante las personas lo pregonarán y
recomendarán al igual que los productos,
en segundo lugar la psicología
publicitaria será clave porque el conocimientos de las personas es
fundamental para saber su comportamiento
y finalmente la social media, que son las plataformas
de comunicación en línea donde el contenido es creado por los propios usuarios
mediante el uso de las tecnologías de la web, que facilitan la edición, la
publicación y el intercambio de información.
La gente, los cibernautas son los nuevos “pregoneros”,
los “ad-recommenders” en la nueva era de la publicidad. Tal como en los tiempos
antiguos.
Volviendo a empezar. Creo yo.
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